24 de febrero de 2013

Segundo

2.


Resistir un arresto.


          No podría jurar que la mejor forma de resistirse a un arresto sea parapetándose en algún rincón con obstáculos y repartir fuego a discreción hacia las autoridades policíacas  pero estaría en condición de afirmar que sería una historia, ahora si, digna de ser tenida en cuenta por cualquier guionista de cine.
          
¿Qué debo hacer si un policía me detiene cuando voy caminando por la calle o voy conduciendo?

          Haga lo que haga, manténgase calmado y no saque la pistola de corto alcance que guarda en su guantera, eso ya no sería resistir un arresto sino más bien desmentir su propia muerte. Tampoco huya y mucho menos insulte al policía, aunque resulte hermoso. Con solo ignorar la petición del rati, usted ya esta realizando una protoresistencia. Si lo detienen cuando está en su carro, debe mostrar su licencia y la matrícula del vehículo, pero no la marihuana que esconde en el fuelle de cuero que rodea la palanca de cambios. Luego, si se le pide salir del carro, no lo haga, ahí estaría ya casi resistiendo un arresto. Si lo detienen en la calle, debe dar su nombre y dirección cuando se los pida, pero nunca decir con voz marcadamente socarrona que usted es en realidad Jorge Hané, el creador del Reduce Fat Fast. No tiene que contestar ninguna otra pregunta, mucho menos si el oficial insinúa bardear a su madre, pero de hacerlo, no olvide recordarle al ministro de la fuerza su marcada intención de obtener a diario alimentos gratis a cambio de protección que nunca brindan, aunque antes de todo eso, debería consultar con un abogado.


¿Qué debo hacer si la policía me acosa?

          El acosamiento policial es incorrecto, y mucho más si el agente pretende colarnos la cachiporra en lugares donde no entra luz. Como cualquier otro comportamiento de mala conducta policial, debe reportarse a la estación de policía y a su abogado, salvo que ya lo hayan encapuchado para meterlo en un auto que usted vio que no tenía patentes antes de ser desprovisto de su visión. Si hay testigos de la mala conducta policial, trate de recomendarles que se muden de donde viven y visiten médicos cirujanos increíbles y cambien sus nombres y todo eso. Si está lesionado, quiere decir que usted ya ha resistido fehacientemente el arresto, así que si puede, o bien visite un médico urgente o llame a sus familiares para despedirse si la lesión es grave. Si tomó fotografías  quémelas de inmediato, y evite que más gente misteriosamente desaparezca. Debe saber que resistirse al arresto es un delito, aun cuando el arresto sea ilegal y, si golpea a un policía, es automáticamente proclamado o valiente o estúpido, pero habría resistido el arresto de manera ejemplar, aunque lo acusen de agresión y lo golpeen en la comisaria pegándole sobre elementos acolchados para no dejarle marcas.


¿Qué pasa si la policía me detiene y quiere llevarme a la estación para interrogarme? ¿Tengo que ir con ellos?

          Usted ya se resistió, ahora no afloje. Nadie puede arrestarlo. No tiene que ir a ningún lado si no quiere. Si el policía le pide ir voluntariamente, en general no debería hacerlo sin antes consultar con un abogado, salvo que no tenga donde dormir y entonces si sea conveniente por lo menos acomodarse en el frío asiento de un calabozo. Si decide ir por su propia voluntad, al llegar, haga acusaciones sin sentido y entre lineas, insulte al agente de guardia  Sepa que cuanto más alto sea el escalafón familiar al que se refiere con los insultos, es mucho mejor. Una vez allí  puede marcharse cuando así lo desee, pero no antes de que le traigan una taza de café y usted la vuelque accidentalmente en el escritorio del comisario.


¿Puede un policía registrarme o registrar mi auto si no estoy bajo arresto?

          No, no puede. Ellos pueden registrar su auto solamente si tienen motivo fundado de creer que hay un arma o evidencia de un delito. Ellos pueden decomisar cualquier objeto que se encuentre a la vista, pero solamente si creen que es o contiene un arma o evidencia de un delito. De la misma forma, usted no se confíe demasiado, ellos pueden hacer real todo esto y más aunque en realidad no exista. Es más, pueden encontrar testigos que digan que tal cosa que no ha sido encontrada en realidad si era suya. La policía necesita una orden de cateo o su permiso expreso o un palazo en la jeta para registrar todo lo suyo. Es probable que no tengan las dos primeras cosas.


¿Cuándo puede la  policía registrar mi casa?

          En circunstancias comunes y corrientes, la policía puede registrar su casa solamente si obtiene su permiso o si un juez ha emitido una orden. En cualquier otra circunstancia, pueden y hacen lo que se les canta el orto, por lo cual debería usted no tener nada, es decir, solamente las paredes, ni siquiera podría tener un revoque de yeso en ellas por peligro a ser acusado de guardar cocaína en sus muros. Para que una orden de cateo sea válida, debe incluir la destrucción total de su puerta de entrada, sino es una fantochada. También debe indicar, específicamente, la fecha y el lugar del cateo y solamente puede registrar para buscar los artículos que se mencionan en la orden, por lo que no hace falta que se deshaga de los pericos de goma que usted utiliza en su intimidad y descuide, nadie nunca fue acusado de gozar en exceso, pero podría usted ser el primero. Un pene de goma no es un arma o evidencia de un delito, por ahora. Si un policía trata de llevar a cabo otro tipo de registro o si entra por la fuerza a su casa en contra de los deseos suyos, o bien es un violador o bien es un chorro, pero en ninguno de los dos casos ha dejado de ser policía y en ambos usted debería gritar cuanto menos. Debe informar a su abogado inmediatamente sobre esto, pero también debería saber que los abogados suelen ser amigos de los policías y es probable que le rompan el culo varias veces. Cualquier evidencia que se obtenga durante un registro ilegal no se puede utilizar en su contra en un tribunal y aunque lo lleve a un arresto en el fin del operativo, despreocúpese  usted ya lo ha resistido antes y ha cumplido la premisa.



Próxima Entrega:

3. 
Sorprender con un pedo catapulta.






17 de febrero de 2013

Primero

1.


Partir un sillazo a traición.


          Es esencial, casi de vida o muerte se juraría, que el personaje más importante de esta acción cuente con una extraordinaria forma de parlamentar, porque al contrario de lo que se cree, que el protagonista principal  es el que termina destruyendo en una mollera elegida la butaca (que en todos los casos debe ser de madera semidura), el ser que toma todo su valor de privilegio, dejando al agresor u autor material como un actor de reparto, es el que hace las veces de orador confundiendo la visión y/o intuición y/o panorama del dignatario de terrible asientaso propinado entre la oreja de un costado y la sien del reverso.
          Una vez entendido que se necesitan dos sujetos para llevar a cabo el cometido, y luego de que cada cual tenga en claro el rol con el que participará de semejante acto de vandalismo, recién ahí, y no antes, se pasará a elegir al sujeto que recibirá la caricia de la leña, que en ninguno de los casos, aunque se tratase de un conocido del barrio o del club o de la facultad, deberá ser menor a treinta kilogramos fuerza por decímetro cuadrado.
          Descritos de ese modo, obra, actores y forma del relato, lo que queda podría decirse que es la parte más fácil de la figura que se intenta dibujar. Para tal caso, pasaremos a llamar al personaje principal "orador", al golpeador "golpeador" y al receptor "blanco".
          El orador aprovechará la ida al baño de la acompañante femenina (dado que puede imaginarse solo de esta manera porque de ser de otra, sin haber una acompañante femenina de un alto valor de belleza y o con un culo y unas tetas de novela, no habría razón alguna para propinar terrible impulso de la bronca encarnado en una silla) del blanco para acercarse con cualquier excusa o pretexto a platicar con él, mientras el golpeador se ubica en la esquina opuesta del salón, siempre en forma oblicua, para que el recorrido sea mayor que ocupando un lugar perpendicular o paralelo a donde se produce la charla. Debemos entender también, que orador y golpeador poseen de antemano un código que han establecido por medio de señas y o morisquetas para que este último pueda darse cuenta cual es el momento justo para impactar el balero del agraciado. Dicho momento, en el noventa y cinco por ciento de los casos, ocurre en el mismo momento o segundos más tarde de que el orador señale uno de los costados parietales del blanco para intentar mostrarle algo que en realidad no existe y de esa manera darle lugar al vaivén que vendrá en forma de viento o vientito exactamente del otro costado.
          Lo demás es lo ya sabido, contestar preguntas de porqué, y también es sabido que la respuesta más usada estadísticamente es porque bardeó a mi vieja o si, por esas putas casualidades, la novia acompañante apareciera antes de tiempo por algún motivo que no viene al caso, y viese el momento justo del temblor a traición, el golpeador, avisado por una abertura desmedida de los ojos del orador (que significaría un "boludo, la mina vio todo, improvisá") lo más común es llenar de barro la cancha y lanzar un no te quiero ver más con mi chica.
          Por último, solo quedaría aprovechar el tumulto o los pedidos de aire para el blanco sangrante desmayado para ganar la puerta, correr si se precisa, y ya no mirar hacia atrás.






Próxima Entrega.

2.

Resistir un arresto.



Preliminar

0.                        


Preliminar.


Uantausend es un cúmulo de estupideces que vengo maquinando desde hace ya un tiempo. Es, sobre todo, una página web que intenta mantenerme y mantenernos lo más lejos posible de la muerte, aunque algunas de las cosas que pueda decir son primordialmente para realizar después del deceso. Y no creo que sea mucho más.
Como es mi tercer intento de mantener un blog sencillo prolongado en el tiempo no hice ninguna promesa estúpida  para no tener que romperla más pronto de lo que creo, así que solo voy a obligarme a escribir dos veces por año, si se me cantan los huevos. O sea que, en total, y con viento a favor, estaríamos hablando de más de quinientos años de trabajo ininterrumpido hasta llegar al ansiado número mil, que es el que esta encriptado en el título de este facsímil. 
Así que no creo tener que decir mucho más, ya se habrán dado cuenta que soy hijo de los dioses y por tanto inmortal...